Hay veces que siento que mis emociones me sobrepasan. Me desbordan. Quizá la mayor parte del tiempo.
Me siento desgarrada de emocionalidad, como si de pronto algo hubiera estallado dentro de mí, algo que estaba guardado hace mucho tiempo y la erupción me rompió desde dentro. Literalmente me duele el cuerpo.
Me duele el esternón, y siento que batallo para respirar.
¿Qué se hace cuando duele tanto?
Yo no pensé que fuera a doler!
Quiero dolerte yo a ti también.
Duele mucho, duele mucho, duele mucho!
No debe doler.
Sentir no es doler.
Sentir es sentir y punto. Quiero sentir sin dolor. Me dueles, me dueles mucho. Me dueles y no lo sabes. Te quiero. Te quiero, te quiero. Y se van acumulando tantos te quiero juntos. Se agolpan uno tras otro en mi garganta, la sobrepasan, se atoran, llegan hasta el pecho, se congelan adentro. Se agolpan. Se agitan. Retumban. Y si eruptan? Y si lo grito? Me dueles! Y tu no sabes que me dueles. No lo imaginas. Y mi esternón, resuena. Duele.
Sí, tu piensas que te quiero. Tu piensas que te quiero, porque sabes que te quiero. Pero no sabes que TE QUIERO. Piensas que hoy estoy aquí, nada más, tanteando. Metiendo dedos al agua, a ver si me mojo. Pero no imaginas, no contemplas, no lo entiendes.
Y crees ilusamente que solo te quiero. No imaginas, en serio cuánto me dueles. Y menos pasa por tu cabcita cuánto más me duele dolerte. Pero quiero dolerte yo a ti también, porque sólo así sabré que tu también ME QUIERES.
ENTRE FUEGOS DE ARTIFICIOS
Hace 10 horas
